.

.

lunes, 31 de octubre de 2011

TEÓRICA Y PRÁCTICA DE UNA REFORMA EDUCATIVA LATINOAMERICANA El pensamiento educativo de Augusto Salazar Bondy




De: Hans Mejia <hansmejiaguerrero@gmail.com>

TEÓRICA Y PRÁCTICA DE UNA REFORMA EDUCATIVA LATINOAMERICANA

El pensamiento educativo de Augusto Salazar Bondy

 

 

Adriana Arpini.

CONICET - UNCuyo.

Mendoza - Argentina

 

 

Resumen

Examinamos una parte de la producción discursiva del peruano Augusto Salazar Bondy (1925-1974) que gira en torno a los problemas de la educación; explicitando los supuestos antropológicos y axiológicos, así como la comprensión de las condiciones contextuales en que se sustenta su concepción de la problemática educativa. A través del análisis ponemos de manifiesto la crítica salazariana  respecto del proceso modernizador dependiente y su propuesta alternativa.

 

Palabras claves:  Educación, cultura, desarrollo, humanismo, valores.

 

Abstract

We examine part of the discursive production of the Peruvian Augusto Salazar Bondy (1925 – 1974) that deals with educational problems; highlighting  the anthropological and axiological hypothesis as well as the context that supports his concepts on education. Through the analysis, we make evident Salazar's critic regarding the dependent modernization process and his own alternative proposal.

 

Key Words: education, culture, development, humanism, values.

 

 

1.      Introducción

     

Si bien el peruano es conocido por sus reflexiones acerca de la "originalidad", "autenticidad" y "peculiaridad" de la filosofía hispanoamericana, que alcanzaron amplia difusión a partir de la publicación de su libro ¿Existe una filosofía de nuestra América? (1968), dando lugar a un intenso debate sobre la existencia, el carácter y la función de una filosofía propia; son menos conocidos los estudios que dedicó a las problemáticas axiológica y antropológica. Los escritos en los que desarrolló planteos acerca de la educación fueron extensamente difundidos en su país de origen, sobre todo desde su intervención en la Reforma de la Educación Peruana a partir de 1969.  Sin embargo su preocupación por esta problemática es más antigua. Los primeros escritos sobre el tema datan de 1955. El volumen En torno a la educación recoge los trabajos realizados entre esa fecha y 1965. Los escritos sobre temas educativos posteriores a 1966, a excepción de los destinados a la enseñanza de la filosofía[1], están contenidos en volúmenes editados en forma póstuma: La educación del hombre nuevo (1976), Educación y cultura (1979) y también en Dominación y liberación. Escritos 1966-1974 (1995). Esta dimensión eminentemente práctica de su reflexión no se halla escindida de rigurosos planteos teóricos y de una revisión crítica de los saberes en relación con las circunstancias específicas del Perú y de América Latina. Es posible afirmar que sus reflexiones sobre la problemática antropológica y la filosofía del valor constituyen el anclaje teórico-epistemológico que sustenta tanto su posición dentro del debate acerca de la existencia de una filosofía latinoamericana propia, como sus concepciones acerca de la educación.

 

La participación del peruano en la vida política de su país, enriquece su perspectiva en torno a los problemas de la educación. Intervino activamente en la formación del Movimiento Social Progresista. Como uno de sus ideólogos definió al progresismo como "una actitud positiva proyectada a la realización de un ideal universal de plenitud y bienestar, compartible por todos los pueblos y al alcance de todos los individuos", pero también como una política que, sostenida en los valores de la praxis libertaria, se encamina a la "superación del orden burgués en una sociedad socialista", pero sin reconocer ninguna vía única ni fórmula preestablecida, sujeta a metodologías dogmáticas; sino que "a los pueblos en su singularidad, con sus situaciones históricas concretas, sus condiciones de lugar y de mentalidad colectiva, toca decidir en cada caso la vía, el método y el modo propio de construir la sociedad que responda a las auténtica aspiraciones del hombre"[2]. Tras participar y fracasar en las elecciones peruanas de 1962, el movimiento se disolvió.

           

Diversos acontecimientos políticos se sucedieron hasta el advenimiento al poder del régimen militar reformista de Velasco Alvarado (1968-1975), que puede ser considerado como una variante del populismo militar en América Latina[3], cuyas primeras medidas fueron la nacionalización de la International Petroleum Company y la puesta en marcha de una reforma agraria, seguidas de la nacionalización de la banca y de complejos mineros. Medidas que afectaron los intereses de las empresas extranjeras.

 

En 1969 Salazar es convocado y acepta participar en la Comisión que tendría a su cargo la Reforma de la Educación. Entiende que dicha reforma es una pieza importantísima para la conquista de objetivos de cambio estructural, que percibe como la justificación de la propia existencia del gobierno de Velazco Alvarado. No interesa aquí juzgar las inconsistencias del modelo populista peruano, ni la percepción que del mismo tuvo nuestro autor. Sí hay que apuntar que por primera vez en la historia del Perú se pone en marcha una evaluación técnica del sistema educativo, que constituye el diagnóstico a partir del cual se proyecta una de las reformas más completas y complejas de la educación en América Latina. Antes que el análisis de los aspectos estrictamente pedagógicos, técnicos y didácticos de la reforma, nos interesa detenernos en los aspectos teóricos y categoriales que dan cuerpo al ejercicio crítico de la razón práctica por parte de Salazar y a su posición frente al proceso modernizador que, con variantes, se desarrolló en América Latina desde los años '30.

           

En el abordaje del campo problemático de la educación, el autor pone en juego un ejercicio crítico de la razón práctica, desde su propia condición de sujeto situado en la trama conflictiva de la realidad histórica, social y cultural del Perú. Pues, al mismo tiempo que expone y cuestiona el modo en que la educación tradicional, oficialmente organizada, ha operado como mecanismo de discriminación y privilegio; propone  criterios y medios concretos de llevar adelante una transformación del quehacer educativo, en el convencimiento de que éste es indesligable de la promoción de un cambio profundo de la sociedad. Tanto los cuestionamientos como las propuestas en materia de educación surgen, en la reflexión salazariana, de minuciosos análisis acerca de la realidad socio-cultural peruana. Siendo ésta una realidad histórica dinámica, también lo son los análisis críticos y la comprensión de la problemática de la educación. Los cuales son ahondados por Salazar Bondy conforme incorpora nuevas herramientas teóricas y se involucra más directamente con la problemática política de la Reforma educativa. Podemos, por tanto, apreciar desplazamientos en la comprensión de algunos conceptos centrales en materia de educación, cuando no una completa resignificación de los mismos. Esto sucede, como veremos, con las nociones de "cultura", "desarrollo", "humanismo", entre otras. En todos los casos el peruano ofrece los fundamentos filosóficos y epistemológicos de sus concepciones. Así lo verificamos a propósito de temas como la educación cooperativa, el sentido de la educación y, especialmente, al considerar la problemática de la relación entre valores y educación.

 

Cabe señalar, por último, que los cambios en la significación de estos conceptos son coherentes con la evolución general de la reflexión salazariana. En efecto, en relación con el desarrollo de la teoría del valor, hemos diferenciado tres momentos en la producción del peruano, los cuales, con las diferencias del caso, se verifican también a propósito de la educación. El primero comprende la producción salazariana anterior a 1965, en la que predomina un punto de vista fenomenológico-ontologista; el segundo se extiende hasta 1969/70 y se caracteriza por la incorporación del análisis del lenguaje como metodología que permite evitar errores surgidos de planteos predominantemente especulativos. En la tercera y última etapa incorpora decididamente la reflexión crítica acerca de los problemas de la dependencia y la alineación, así como la construcción de herramientas teórico-prácticas superadoras relacionadas especialmente con cuestiones educativas[4].

 

 

2. Educación y cultura

 

Como dijimos, la preocupación de Salazar Bondy por los temas relativos a la educación se manifiesta tempranamente en su producción. Una clave para la comprensión de los mismos es la relación entre educación y cultura. Ambos conceptos se encuentran enlazados y adquieren diversas marcas semánticas conforme se profundiza la crítica y se especifican el sentido y proyección de la educación. Así, en uno de los primeros escritos –de 1955– sobre la función magisterial, Salazar sostiene que el maestro es "agente de cultura", y por cultura entiende:

 

... no un sinónimo de saber o conocimiento, simplemente, sino: a) un sistema de ideas, formas de vida, valores y medios instrumentales propios de un grupo humano, de una sociedad –y, en el límite, de la humanidad entera–, gracias a los cuales esa sociedad responde a las incitaciones del medio ambiente y desenvuelve su existencia histórica; b) el desarrollo del individuo de acuerdo a las normas y exigencias del grupo, desarrollo que le permite actualizar su virtualidad psíquica y contribuir al progreso de la comunidad.[5]

 

Es decir que la cultura comprende tanto el sistema de vida como el cultivo de la persona. La educación consiste precisamente en la integración de ambas dimensiones de la cultura. La capacidad creadora del maestro, en cuanto "agente de cultura", se juega en la corrección y eficacia de la "imagen del mundo" que trasmite en su accionar respecto del alumno, del grupo local al que pertenece y de la nación. Debe trasmitir ideas que permitan entender el mundo y actuar sobre él, respetando los resortes afectivos, motivaciones, valoraciones e ideas que mueven a la comunidad. Para ello es necesario el conocimiento de esa comunidad y el manejo de las lenguas indígenas, además del castellano, reconociendo la importancia de toda lengua como instrumento de la cultura.

 

Si bien en este escrito Salazar busca enraizar la noción de cultura en las acciones concretas de los individuos y los grupos, de modo que no constituye un concepto abstracto; sin embargo, la cultura en tanto "imagen del mundo" es construida sobre la base de un análisis fenomenológico de la realidad, que el maestro –como "agente de cultura"– vivencia y trasmite. Se echa de menos en este texto la exigencia de un análisis crítico de la cultura, el cual aparece en escritos posteriores con el propósito de diferenciar aspectos ideológicos y encubridores de situaciones de dominación.

 

En efecto, en escritos posteriores Salazar señala que el concepto de "cultura" sólo en apariencia es neutro, pues cuando se lo define, ya sea en sentido objetivo o subjetivo, aparecen elementos normativos. Aun cuando se procure evitar el etnocentrismo, en expresiones tales como "acceder a la cultura" o "cultivo de la persona" se supone una serie de elementos que marcan la diferencia entre lo culto y lo que no lo es.

 

¿Para cuantos –se pregunta Salazar– no es todavía hoy obvio que cultura por antonomasia es la occidental, la europea o la urbana, la industrial, la de los grupos "educados", no el resto de las producciones de los pueblos subdesarrollados? ... Tal cultura tiene el carácter de una cultura de la dominación.

 

Sin embargo, desde otra veta conceptual es posible considerar a la cultura como

 

Expresión creadora, es decir, en cuanto dinámica del individuo y del grupo que a través de bienes, nociones y comportamientos se exteriorizan y se autoconfiguran en la historia. Este sentido ... puede permitir hablar en plenitud de una cultura de la liberación cancelatoria de la cultura de la dominación.[6]

 

El análisis crítico de la cultura de la dominación revela los siguientes rasgos característicos: tendencia imitativa, falta de vigor creativo, inautenticidad de sus productos, desintegración, desequilibrio y polarización de los valores. Todos ellos están presentes en la cultura latinoamericana en su conjunto. Aun cuando se reconozcan rasgos locales o manifestaciones peculiares de diversas regiones, resultan insuficientes para imprimir una real fuerza creadora a nuestra cultura. Se produce, por tanto, lo que Salazar llama "paradoja de la autenticidad"; esto es que expresiones culturales marcadas por la inautenticidad son, no obstante, fiel reflejo de una sociedad subdesarrollada, su expresión más auténtica. Pero a su vez esas manifestaciones culturales contribuyen a mantener la situación de subdesarrollo y polarización social.

 

Salazar se posiciona en el momento negativo de un proceso dialéctico, cuya superación requiere una transformación de la estructura económica y social capaz de provocar un reordenamiento de la existencia colectiva y "un profundo movimiento de estimulación de las virtudes creadoras de la sociedad". La educación constituye una clave dentro de este proceso por su capacidad de promover el potencial creador de los individuos y los grupos, abriendo paso a una cultura de la liberación.

 

 

3. Educación y desarrollo

 

En escritos de 1957 y 1959 Salazar sostiene que la meta de la educación nacional es el desarrollo del país, "... nuestros problemas –dice– proceden fundamentalmente de la falta de desarrollo; no son psicológicos, ni raciales, ni morales, ni educativos. Son socio-económicos en su raíz"[7]. Ello implica, en lo inmediato, que la escuela debe ponerse al servicio del desarrollo económico y el crecimiento del país. No de cualquier manera, sino propiciando un desarrollo basado en la igualdad, asegurando la dignidad en cuanto hombres y la libertad en cuanto grupo. Haciendo de la educación, en todos sus niveles, "la primera arma de la lucha contra el atraso y la pobreza"[8]. La técnica constituye un elemento clave del desarrollo. Entendida, según la tradición del humanismo clásico, como actividad práctica fundada en el conocimiento y proyectada a las más diversas esferas del interés, la técnica es definida como "trabajo humano", es decir, como hacer inteligente, que somete el mundo al hombre abriendo la perspectiva de la autotransformación de la humanidad en la historia.

 

Salazar intenta superar la oposición entre técnica y humanismo a propósito de la educación. Ésta tiene como finalidad la plenitud de la existencia. Para lograrlo es preciso partir "de la vida concreta, en un ambiente histórico-natural determinado y por la solución de problemas que surgen de él". Estos problemas en el caso del Perú –y en el de los países subdesarrollados–, requieren de una transformación de la estructura económica, que a su vez exige una pronta y vasta asimilación de la tecnología de occidente.

 

... parecería que estamos condenados a optar en contra de la educación humanística. Pero tal posición sería incontestable sólo si fuera cierta la oposición de humanismo y técnica ... la técnica en tanto que trabajo racional no es contraria al ideal humanista de nuestra época, el que sólo puede fundarse en el trabajo como fuente de creación del ser humano.[9]

 

La plenitud de la existencia es el fin al que se dirige la educación humanista. La técnica es uno de los medios que contribuyen a ese fin, el cual no se realiza mediante una formación que vuelva la espalda al desarrollo tecnológico. Otra cosa es la subordinación del hombre a la máquina, que implica la negación de los valores del humanismo, lo cual sucede cuando todas las cosas –incluso el hombre– son sometidas a la medida uniforme del valor de cambio que se impone en las relaciones capitalistas de producción.

 

En escritos posteriores a 1969, cuando Salazar se encuentra entregado a la tarea de la Reforma de la Educación Peruana, su posición acerca de la relación entre educación y desarrollo se radicaliza y se define en términos políticos, superando la interpretación modernizante del desarrollismo, sostiene que "quedan inválidos los intentos de concebir los problemas del desarrollo y del crecimiento como problemas que pueden ser resueltos sin afectar las bases estructurales del sistema social peruano"[10]. Al igual que en escritos anteriores, Salazar parte de la premisa general que la educación propicia el desarrollo y el crecimiento, pero estos deben orientarse en el sentido de las transformaciones estructurales necesarias para preparar el país del futuro. En esta perspectiva "desarrollo" y "crecimiento" no son sinónimos. El primero tiene carácter orgánico, integral, implica la elevación del estatuto humano de la población de un país y una garantía suficiente de independencia nacional; en cambio, el segundo es un simple fenómeno cuantitativo, cuyas consecuencias pueden ser negativas. Esto sucede cuando crecen los índices económicos, pero sin una mejora en los niveles de vida de la gente, sin garantías de integración e independencia de la comunidad nacional. El crecimiento sin desarrollo aumenta los problemas sociales y los enmascara, incluso cuando la crítica apresurada señala solamente sus consecuencias negativas como la contaminación ambiental o el agotamiento de los recursos naturales.

 

Ahora bien, no es posible un desarrollo integral sin crecimiento. De ahí la importancia de clarificar la "imagen de mundo" que aspira a construir y trasmitir una educación transformadora. Ella establece los supuestos que orientan la existencia de las personas, pero no es algo fijo, sino que cambia en el decurso de la historia conforme se acrecienta el conocimiento humano. Según el diagnóstico que arroja la educación peruana, ésta ha sido incapaz de permitir a los educandos forjarse una imagen veraz del mundo, que conjugue lo universal y lo propio, que apoyándose en el presente, recupere el pasado y proyecte el futuro, que contribuya, en definitiva, a transformar el sentido de las acciones de los individuos y los grupos en vistas de una existencia diferente. Para ello es necesario clarificar el sentido del humanismo.

 

           

4. Valores y educación

 

El asunto de los valores y la valoración no es una cuestión accidental en la concepción salazariana de la educación. El peruano considera indispensable explicitar los lugares comunes acerca de la relación entre valoración y educación[11]. El reconocimiento de valores que comporta el proceso de socialización del niño y el joven, implica comunicar  ciertos signos y suscitar ciertas formas de reaccionar frente al mundo, que no se agota por la mera trasmisión, sino que demanda una referencia a la valoración misma como acto. Dicho acto involucra una polarización en pro o en contra del objeto estimado, es decir que  la conciencia valorativa no es neutra, sino que toma partido: prefiere o posterga, ordena y jerarquiza, gradúa y establece diferencias de cualidad. En este proceso intervienen factores vivenciales de diversa índole: afectivo-conativos del orden del agrado y la satisfacción o del desagrado y la disatisfacción, el deseo y la aversión, también factores intelectuales como el pensamiento relacionante, el juicio y el razonamiento. Así, pues, la educación no puede contentarse con el simple condicionamiento de determinada respuestas elementales, sino que, so pena de frustrarse como tal, ha de asumir la laboriosa capacitación del sujeto para enfrentar situaciones muy complejas y contrastadas, con alta dosis de problematicidad intrínseca.

 

Por otra parte, la valoración es un proceso social: existen norma y criterios de valor, patrones valorativos, que son el producto de la decantación social de los diversos grupos, cuya trasmisión por medios formales o informales de educación conlleva la formación de hábitos referentes a su uso –al acto de orientar las elecciones según estos patrones denomina Salazar valoraciones derivadas o segundas–. Sin embargo, la incomunicación y la pugna de valores ponen en evidencia la existencia de diferentes modos de valoración, ya porque se toma como referencia patrones vigentes para comunidades diferentes, ya porque en la dinámica de la historia, los cambios provocados por el desarrollo del conocimiento o por la necesidad de alcanzar fines antes no imaginados, dan lugar a la emergencia de nuevas valoraciones –valoraciones originarias o protovaloraciones–, que constituyen el punto de partida para la configuración o reconfiguración de patrones estimativos sobre los que se funda una nueva práctica social y humana[12].

 

La educación tiene, entonces, que llevar adelante una triple tarea en relación con los valores: 1º) la trasmisión de los valores vigentes y de los hábitos estimativos que posibiliten la integración y el desenvolvimiento social –socialización–, 2º) la toma de conciencia de las divergencias de valoración, producto de las diferencias en los patrones estimativos pertenecientes a distintos grupos, y la comprensión su origen y fundamento,  apunta a la universalización del hombre, 3º) la formación para la vivencia valorativa original, que capacite para la propia construcción espiritual y para participar en el proceso indefinido de renovación de la vida y de la autoconstitución de la humanidad, en orden al cometido de la liberación del hombre.

 

         Los valores fundan la racionalidad de la convivencia humana, es decir, orientan la conducta "hacia formas de relación que son fundadoras de un mundo que todos pueden compartir ... significan ... el proyecto de que nos entendamos en el mundo objetivo de la práctica"[13]. Ahora bien, no basta con reconocer la compleja relación entre valores y formación humana sin tener en cuenta la otra cara de la problemática, esto es la relación entre valores y dominación. Dice Salazar:

 

No son dos órdenes de cosas separables, no podemos tranquilamente tratar de desarrollar el concepto de educación o formación humana sin tener en cuenta la dominación, ni el concepto de valor sin tener en cuenta la dominación porque aquello que da sentido a la dominación es que el hombre puede ser más o menos, puede lograrse o malograrse, puede perder su ser o liberarse. Y eso mismo es lo que da sentido a la formación humana.[14]    

        

5. Sentido de la educación

 

Hemos dicho que la concepción salazariana de la educación se presenta como propuesta alternativa respecto del proyecto modernizador dependiente. Efectivamente, al explicitar el sentido de la educación sostiene Salazar que:

 

Cabe hablar de una educación propiamente humana –con riesgo de incurrir en pleonasmo– sólo cuando el educando, individuo o grupo, es puesto por la operación educativa en condiciones de autoformarse, de buscar sus propias formas de ser, de decidir libremente su conducta y, de esta suerte, crearse y recrearse a sí mismo indefinidamente, y contribuir desde sí, según sus propias apreciaciones y concepciones, a la marcha histórica de la comunidad de los hombres .[15]

 

Rechaza de este modo el "vicio del conservadorismo sustantivo" que busca en la educación un mecanismo para mantener el orden en beneficio de un sector dominante y arroja como resultado la sujeción de los hombres a un estado de cosas que es real, "pero no necesariamente el más justo o el más positivo desde el punto de vista del porvenir humano". La sujeción a otro, la dominación, no se produce sin pérdida y debilitamiento de la condición humana esencial, pues es una relación fundamentalmente alienante padecida crónicamente en los países del Tercer Mundo, en perjuicio de las mayorías sistemáticamente marginadas de los beneficios sociales. El resultado es una cultura inorgánica, imitativa y sin potencialidad de autoafirmación, que Salazar llama Cultura de la dominación. Frente a esta situación no basta con modificaciones coyunturales, ya sean de forma o de contenido, pues

 

En educación, como en política económica –dice Salazar–, una simple modernización que no toca la estructura de la dominación y el subdesarrollo, con todas sus secuelas de dominación y despojo, es sólo un paliativo que posterga la solución efectiva de los problemas, cuando no la hace de hecho impracticable.[16]

 

La base que, según Salazar, da sustento a la reforma educativa es "el trabajo creador de personas libres", es decir el trabajo no alienado que favorece la realización cumplida de cada hombre y de la sociedad. De modo que en el trabajo radica también la posibilidad de transformar las estructuras de la dominación. Por esta vía la propuesta salazariana entronca con la tradición del humanismo latinoamericano y, en particular, con el humanismo peruano que tiene en Mariátegui uno de sus hitos.

 

La educación en, por y para el trabajo ha de contemplar, además, tres principios pedagógicos fundamentales: el de la crítica, esto es el análisis objetivo de la realidad para comprender los hechos y el sentido de las acciones, ampliando el horizonte de los conocimientos y las prácticas –este principio tiene como referente relacional el mundo objetivo–; el de la creación, que suscita la permanente contribución de cada uno en la obra humana –y contiene la relación de sujeto consigo mismo–; el de la cooperación, pues ni la educación es posible en soledad, ni la vida se realiza en la egoísta acción insular –apunta al ámbito de las relaciones con los otros–. Todo ello queda sintetizado en el término concientización, entendido por Salazar no en el sentido negativo del adoctrinamiento, sino que como opuesto dialécticamente a alienación, implica despertar de la conciencia y crítica racional, enderezada a la opción y el compromiso existencial en vistas de la liberación. En sentido estricto el verbo concientizar, no es transitivo sino reflexivo, la concientización no se puede imponer. Sin embargo, nadie se concientiza en soledad. Recordando a Paulo Freire, sostiene el peruano que

 

La manera más simple y más concreta de expresar este hecho decisivo es hablar de interconcientización, de la operación que realizan los hombres, apoyándose mutuamente en sus conciencias críticas, y que les lleva desde la clausura hasta la comprensión racional y el compromiso existencial.

 

Y concluye enfatizando que

 

Si a la reforma educativa peruana se le amputa este elemento de racionalidad crítica, pierde por entero su carácter de acción liberadora, de levadura de la realización plena de todos los hombres que es la meta del humanismo.[17]

 

Para llevar adelante una transformación educativa de envergadura, como la impulsada por Salazar, disponiendo para ello de recursos limitados, es necesario apelar a la creatividad y a la optimización de todos los medios aprovechables. Entre otros, el peruano propone: la desescolarización, la nuclearización, la alfabetización integral y la educación cívica. Caracterizamos brevemente cada una de estas propuestas.

 

La desescolarización como principio pedagógico consiste en "el uso de un sinnúmero de medios y procedimientos técnicos que existen fuera de la escuela, su aprovechamiento óptimo para fines educativos". Tal es el caso de los medios colectivos y mecanizados de comunicación y formas programadas de enseñanza. Además pueden ser aprovechados en este sentido los talleres, laboratorios, campos de cultivo, instalaciones de empleos diversos y otros espacios no escolares tradicionalmente no considerados como ámbitos educativos. Como contrapartida, se produce la apertura del claustro escolar a toda la comunidad. Es un proceso que se beneficia con el encuentro de los educandos libres, con el diálogo y la colaboración espontánea de quienes quieren aprender por su cuenta. "Autoeducación" e "interaprendizaje" adquieren nuevo significado como formas de educación libre, ajena al sistema de la escuela. La desescolarización significa que aunque existan instituciones dedicadas a la educación, no existe monopolio educativo, ni olvido de la interconexión permanente entre educación, trabajo y experiencia del mundo y de la vida. En cuanto al curriculum, la desescolarización implica el abandono de moldes formales y la aceptación de diversos vehículos y contenidos de cultura como posibilidades de formación personal. Finalmente, la desescolarización es un proceso comunitario, ineludiblemente político, que enfrenta los procesos de regimentación de la vida; pretende evitar la caída en el consumismo y la destrucción sistemática de las condiciones de subsistencia del planeta, en fin, la deshumanización[18].

 

El principio de la nuclearización es complementario de la desescolarización en la medida que apunta al conjunto de la población en un territorio, con todos sus servicios, incluida la escuela, la agencia de salud, el comercio y la industria, los representantes del gobierno local y central colaborando con los padres de familia y los maestros en la gestión educativa. Un Núcleo es una unidad organizativa, gobernada por un Consejo Educativo Comunal, que apela al uso de todos los recursos humanos y la capacidad instalada en beneficio de la educación, promueve la educación bilingüe, la revalorización de la mujer, la alfabetización integral y permanente, la promoción educativa de las áreas rurales[19].

 

La propuesta de alfabetización integral se apoya en las experiencias llevadas adelante por Paulo Freire y en las características antes mencionadas de la Reforma Educativa Peruana –desescolatización y nuclearización–. Consiste en el aprendizaje de la lectura y la escritura mediante la adquisición de los mecanismos de simbolización del lenguaje ordinario escrito; su ejercicio constante, mediante un proceso de seguimiento y ampliación del aprendizaje; la estimulación para la toma de conciencia crítica y el compromiso social lúcido; la vinculación con los proyectos y programas de desarrollo local y nacional. Es integral precisamente porque busca poner al individuo en posesión de sí mismo y en condiciones de decidir libremente. En este sentido, la educación cívica se aparta del adoctrinamiento partidario, constituyendo la base de la cultura política de todos los educandos. Se nutre del conocimiento de la realidad; se caracteriza por ser crítica y promover el sentido de participación, es "un quehacer orientado a afirmar y desplegar la humanidad de todos"[20].

 

Para redondear lo que llevamos expuesto diremos que la transformación de la educación constituye para Salazar Bondy un elemento medular para la liberación de los hombres, pero ella es impotente si no está acompañada de cambios estructurales enderezados en el mismo sentido. Su experiencia en la vida política peruana permite explicar –como sugiere David Sobrevilla[21]– el desplazamiento que se opera en los escritos de los últimos años. Si en los escritos anteriores, al hablar de filosofía o cultura de la dominación, ponía el acento en la caracterización de dichas filosofía o cultura; en los últimos escritos el acento se desplaza hacia la consideración misma de las condiciones estructurales de la dominación y de los modos de superarla,.

 

La situación histórica en la que Salazar lleva adelante la reflexión acerca de la problemática educativa, le permitió albergar la esperanza de una transformación de la educación y de la sociedad en el sentido de la liberación. Una actualización de dicho planteo, que tome en cuenta las condiciones históricas en las que se están implementando hoy las reformas educativas en distintos países de América Latina, nos coloca ante otro interrogante que constituye el desafío de nuestro tiempo: en el marco de la globalización y de la sociedad del conocimiento ¿cuáles son –si existen– los elementos en que radicaría la posibilidad de sostener la esperanza de una transformación en el sentido de una auténtica liberación y no en el estrecho sentido de la liberalización de los mercados?

 

 

Bibliografía

 

-          Salazar Bondy, Augusto, (1965), En torno a la educación, Lima, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Facultad de Educación.

-          ------------------------------- (1969),  Entre Escila y Caribdis. Lima, Casa de la Cultura del Perú.

-          ------------------------------- (1971), Para una filosofía del valor, Santiago de Chile, Editorial Universitaria.

-          ------------------------------- (1976), La educación del hombre nuevo. La reforma educativa peruana. Buenos Aires, Piados.

-          ------------------------------- (1979), "Definición y concepto de cultura", en: Educación y cultura. Buenos Aires, Ediciones Búsqueda.

-          Arpini, Adriana, (2002), "Dominación, liberación y praxis filosófica. Actualidad el pensamiento axiológico de Augusto Salazar Bondy", en: Michelini, D., Wester, J., Arpini, A., De Miguel, J., Lanza Castelli, G., (Eds.), Violencia, instituciones, educación. Homenaje a Arturo Roig. Río Cuarto, Ediciones ICALA, p. 24 a 20.

-          Castro Gómez, Santiago, (1991), "Modernidad, modernización y submodernidad en América Latina. Una discusión con Pedro Morandé", en: Memorias del primer encuentro latinoamericano "Educación, marginación urbana y modernización", México, 430-449.

-          Löwy, Michel, (1989), "Transformación del populismo en América Latina", En: Utopías del Sur, año II, nº 3, 5/7.

-          Quijano, Aníbal, (1990), Modernidad, identidad y utopía en América Latina. Quito, Editorial El Conejo.

-          Rostow, W. (1961), Las etapas del crecimiento económico, México, Fondo de Cultura Económica.

-          Sobrevilla, David, (1995), "Los escritos de Augusto Salazar Bondy sobre dominación y liberación", En: A. S. B. Dominación y liberación. Escritos 1966-1974. Edición de Helen Orvig y David Sobrevilla, Lima, Fondo             Editorial de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, UNMSM.

-          Tarcus, Horacio, (1989), "Crisis del populismo y alternativa socialista". En: Utopías del Sur, Año II, nº 3, 7-10.

 



[1] Entre ellos: Iniciación filosófica. Lima, Editorial Arica, 1963; Lecturas Filosóficas. Lima, Editorial Arica, 1965; Didáctica de la filosofía. Lima, Editorial Arica, 1967.

[2] Salazar Bondy, Augusto, "¿Qué es el progresismo?", publicado en Libertad, a. II, nº 9, abril de 1957; recogido en: Entre Escila      y Caribdis. Lima, Casa de la Cultura del Perú, 1969.

[3] Cfr. Löwy, Michel, "Transformación del populismo en América Latina", En: Utopías del Sur, año II, nº 3, primavera de 1989. p. 5/7. Löwy caracteriza al populismo como un movimiento político poseedor de una gran base popular bajo una dirección burguesa/pequeño burguesa y liderazgo carismático, que adopta una política bonapartista y que puede llegar implementar medidas antiimperialistas, sobre todo si existe presión de las bases.

[4] Cfr. Arpini, Adriana, "Dominación, liberación y praxis filosófica. Actualidad el pensamiento axiológico de Augusto Salazar Bondy", en: Michelini, D., Wester, J., Arpini, A., De Miguel, J., Lanza Castelli, G., (Eds.), Violencia, instituciones, educación. Homenaje a Arturo Roig. Río Cuarto, Ediciones ICALA, 2002. 24 a 20.

[5] Salazar Bondy, Augusto, "Misión y formación del maestro" (1955), en: En torno a la educación, Lima, Universidad nacional Mayor de San Marcos, 1965, 13 – 14.

[6] Salazar Bondy, Augusto, "Definición y concepto de cultura", en: Educación y cultura. Buenos Aires, Ediciones Búsqueda, 1979, 14 y 15.

[7] Salazar Bondy, Augusto, "La educación peruana en el mundo contemporáneo", discurso pronunciado en la ceremonia de apertura del año académico de la Facultad de Educación de San Marcos en 1959, en: En torno a la educación, Op. cit., 42.

[8] Salazar Bondy, Augusto, "La educación y el desarrollo nacional", en: En torno a la educación, Op. cit., 71.

[9] Salazar Bondy, Augusto, "La educación peruana en el mundo contemporáneo", en: En torno a la educación, Op. cit., 46.

[10] Salazar Bondy, Augusto, "La educación y el cambio de la imagen del mundo", en: Educación y cultura, Op. cit., 65.

[11] Cfr. "Valoración y educación", en: En torno a la educación, 86 - 92. La problemática axiológica es ampliamente desarrollada por Salazar Bondy en: Para una filosofía del valor, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1971.

[12] Cfr. "La experiencia del valor", en: Para una filosofía del valor, Op. cit., 15 – 62.

[13] Salazar Bondy, Augusto, "Dominación, valores y formación humana", en Educación y cultura, Op. cit. 74 – 75.

[14] Ibídem, 79.

[15] Salazar Bondy, Augusto, La educación del hombre nuevo. La reforma educativa peruana. Buenos Aires, Paidós, 1976. 16.

[16] Ibídem. 30.

[17] A. S. B. "El sentido de la concientización", en: La educación del hombre nuevo. Op. Cit. p. 51 a 53.

[18] Salazar Bondy, Augusto, "Más allá de la escuela", en: La educación del hombre nuevo, Op. cit., 65 a 91.

[19] Salazar Bondy, Augusto, "Rasgos fundamentales de la reforma educativa peruana" y "La nuclearización", en: La educación del hombre nuevo, Op. cit., 41 – 42 y 93 a 103.

[20] Salazar Bondy, Augusto, "Para una nueva educación cívica" y "Hacia una alfabetización integral", en: La educación del hombre nuevo, Op. cit., 170 y 149 a 165.

[21] Sobrevilla, David, "Los escritos de Augusto Salazar Bondy sobre dominación y liberación", En: A. S. B. Dominación y liberación. Escritos 1966-1974. Edición de Helen Orvig y David Sobrevilla, Lima, Fondo Editorial de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, UNMSM, 1995. p. 15 a 64.


Construyendo el movimiento pedagógico emancipador, avanzamos en la construcción del nuevo curso.

Mg. Hans Mejía Guerrero
989090712 (RPC-Claro)
973853474(Movistar)
#0379015 (RPM-Movistar)

__._,_.___

Archivos adjuntos de Hans Mejia

Archivo 2 de 2



__,_._,___

Leer más...

miércoles, 10 de agosto de 2011

HUAMACHUCO: 80 LECTURAS CORTAS


De: Silvana Aguilar Polo <izudama@gmail.com>


BUENAS TARDES
 
YA TENGO OTRO LIBRO PARA COMPARTIR
 
 
SALUDOS
 
 
SILVANA
Ver archivos: http://es.groups.yahoo.com/group/suteprovincial_trujillo/message/132

Más en: http://aportespedagogicos.blogspot.com/
Leer más...

viernes, 5 de agosto de 2011

Libro - Educacion, Docencia y clase politica - Jose Rivero



De: manuel rodriguez <marrodd@yahoo.com>

Lima 05 de Agosto del 2011

 

Estimada amiga, amigo.
Recibe mis atentos y amables saludos en este nuevo amanecer, demos gracias a Dios por todo
lo que recibimos de su generosidad, asimismo  desearte pases un lindo ¡ FIN DE SEMANA EN                                                                EL PERU Y EN EL MUNDO!, en la grata compañia de tus seres queridos
y para completar esa felicidad te envio en archivo adjunto un Libro del autor: Jose Rivero titulado:
EDUCACIÓN, DOCENCIA Y CLASE POLÍTICA, para que tu lo leas con atención y reflexión,porque.
La Docencia es una profesión moral e intelectual y no solo una profesión técnica, y la Enseñanza es
una actividad construida sobre bases emocionales e intelectuales.
LA PEDAGOGÍA DE LA PREGUNTA,  donde el niño -alumno debe capacitarse para:
- APRENDER A TENER OPINIÓN
- SITUARSE FRENTE A LAS COSAS
- EXPRESAR SUS PUNTOS DE VISTA
- TENER SENTIDO DE LA INTERACCIÓN
- EDUCARSE PARA LA VIDA.
Con la seguridad de que este envio del Libro sea para ti el disfrute de la Pedagogia de la alegria de saber mas.
Me despido de ti con un abrazo símbolo de fraternidad de tu colega y amigo.


Manuel Rodríguez Rodríguez.
Decano Nacional del Colegio de Profesores del Peru.


 
Dr. Manuel E. Rodríguez Rodríguez
DIRECTOR DEL PROGRAMA DE ATENCION EDUCATIVA PARA NIÑOS
CON FACULTADES TALENTOSAS SOBRESALIENTES
(P.A.E.N.F.T.S. PERU)
PALMAS MAGISTERIALES DEL PERU AÑO 2005, EN EL GRADO DE EDUCADOR
 MIEMBRO DE LA FICOMUNDYT
MIEMBRO DE LA N.A.G.C. USA.
Y DEL WORLD COUNCIL FOR GIFTED AND TALENTED CHILDREN
 Teléfonos: (011) (511)  323-3522
P.A.E.N.F.T.S. Perú:  www.paenftsperu.com
José Gabriel Aguilar 193- Urb. La Libertad - San Luis - Lima - Perú

----- Mensaje reenviado -----
De:  <jose rivero@hotmail.com>
Para: Manuel Rodríguez Rodríguez <marrodd@yahoo.com<

Educación, Docencia y Clase Política en el Perú. José Rivero
Un excelente texto para vuestra lectura. 

Manuel Rodríguez Rodríguez
__._,_.___
Archivo 1 de 1


Ver archivos adjuntos: http://es.groups.yahoo.com/group/suteprovincial_trujillo/message/131


Leer más...

lunes, 1 de agosto de 2011

Documento con opinión: Pedagogía para el socialismo científico


De: Rodulfo Perez <rodperezh@yahoo.com.ar>


Pedagogía para el Socialismo científico.
claves teórico conceptuales PARA una pedagogía desde la CLAse trabajadora 
 
 
 
M. c s. Profesor Rodulfo Humberto Pérez Hernández
Profesor a Dedicación Exclusiva
Universidad Bolivariana de Venezuela
 
  
1.- Introducción:
Ha sido recurrente en procesos de cambios políticos en nuestra América que las dirigencias se sientan atraídas por el espejismo que ofrece la huida del marxismo y la seguridad que otorga el reformismo, la socialdemocracia y sus consecuentes manifestaciones de populismo. La lucha de clases impuso esa situación. Durante siglos las luchas revolucionarias se desarrollaron en condiciones muy desfavorables para los sectores revolucionarios y absolutamente favorables para las oligarquías y el imperialismo.
En siglo XX se desarrolló con mucha fuerza el anticomunismo y el capital auspició fuertes tendencias reformistas en las que se refugiaron quienes no pudieron ni comprender la esencia de la sociedad de su tiempo, ni mantener las perspectivas de las luchas que permitieran superar la explotación que caracteriza a la sociedad capitalista.
Hoy las condiciones históricas han cambiado, el desarrollo del capitalismo ha generado profundas crisis en nuestra América, a las que los pueblos han respondido con luchas y como derivación de estas se han producido importantes desarrollos de la conciencia de los pueblos. La lucha y la conciencia han permitido que surjan gobiernos populares que tienen diversos fundamentos.
En el caso venezolano hemos tenido un proceso de lucha que se ha ido radicalizando. Desde los tiempos bisoños en los que se proponía un capitalismo con rostro humano hasta la definición del socialismo científico actual, pasando por el indefinido socialismo del siglo XXI que tanto le atrae a la pequeña burguesía.
Este proceso ha estado fundamentado en una perspectiva epistemológica pragmática que orienta la toma de decisiones según las coyunturas que se van desarrollando, utilizando diversas perspectivas teóricas y metodológicas dentro de un esquema discursivo general que se radicaliza cada vez más hacía el socialismo científico. Esto evidentemente implica una contradicción bastante peculiar. Mientras existe un proceso general de crisis estructural del capitalismo mundial y las luchas de los pueblos exigen salidas que superen los modelos centrados en lógicas capitalistas, las dirigencias se enfrentan a que sus perspectivas epistemológicas, teóricas, categoriales y conceptuales se queden en la lógica que deben superar.
¿Cuál es el la pedagogía que se corresponde con el socialismo bolivariano? ¿Es posible asumir dentro de la definición del socialismo científico posiciones reformistas, pragmáticas o no rigurosas desde el punto de vista categorial y conceptual?
Sobre lo anterior se desarrolla el presente escrito.
2.- No utilizar el pensamiento ajeno para nuestra obra.
Existe en los procesos de lucha la tentación de asumir las ideas que justifican la explotación dentro de un discurso de combate a ella. Eso pasó en la Primera Independencia, ya decía Simón Rodríguez en el extracto de Educación Republicana de 1849, refiriéndose a la responsabilidad de los gobiernos y congresos de promover el bien común y a la paradoja de la pretensión de hacer repúblicas con ideas coloniales ¿Qué obra buena hará con materiales inservibles – con materiales gastados y con taller ajeno? (Rodríguez, 2001, p. 226) Sorprendentemente un año antes, Marx había publicado en el Manifiesto Comunista una frase de gran coincidencia con Rodríguez. Dijo Marx que la burguesía al conquistar el poder destruye, desgarra, ahoga, sustituye, las costumbres, los valores y la subjetividad feudal y establece con claridad y sin medias tintas la propia (Marx, 1976).
Ambos platearon la necesidad de que las revoluciones que pregonaban, y fundamentalmente sus dirigentes, no asumieran el pensamiento de quienes enfrentaban.
Esto ha pasado al calor de la lucha de clases que se desarrolla en la sociedad venezolana. Se ha producido un conjunto de dudas por parte de la dirigencia pedagógica con respecto al fundamento teórico que se debe asumir para acompañar desde la escuela y la universidad (como instituciones de reproducción y preservación de la cultura y valores de las clases que dirigen las sociedades) los cambios producidos en la esfera de las relaciones de producción.
Existen iniciativas tendentes a socializar la propiedad de la tierra, a democratizar el acceso a la renta petrolera, a crear nuevas formas de propiedad social, nuevas formas de trabajo, de distribución, de consumo y de división social del trabajo que son acompañadas por un discurso educativo que se ha quedado anclado en la democratización del acceso a la escuela y a la universidad, en sus formas de masificación de la matrícula y de ampliación del gasto público en materia educativa, pero que tiene severas limitaciones para acompañar las iniciativas que en lo económico y social se toman apuntando a superar la lógica del capitalismo. Lo anterior es producto del vacío teórico conceptual que en la esfera de la educación y la pedagogía existe. De hecho esta es una revolución que se asume socialista desde una perspectiva científica y no tiene definida una política curricular.
Coexisten en el seno de la dirigencia pedagógica de izquierda venezolana diversas perspectivas teórico-conceptuales y categoriales y en ellas tienen preeminencia concepciones reformistas de la educación. Las mismas son producto de la ausencia de relación entre el proceso de lucha por construir el Socialismo de la clase trabajadora y los procesos que se desarrollan en el ámbito educativo. La educación es un ámbito donde aún la pequeña burguesía impone sus intereses, por supuesto, los más conspicuos exponentes del reformismo educativo tienen un profundo desconocimiento del marxismo.
3.- La pedagogía burguesa como pensamiento que se presenta falsamente autónomo del proceso socio histórico del cual es consecuencia.
Las sociedades escindidas en clases sociales antagónicas, contienen las condiciones materiales que impiden establecer empíricamente la relación entre esas condiciones materiales de vida y las ideas que de ella se desprenden. Así mismo, estas sociedades y particularmente las sociedades basadas en relaciones sociales capitalistas, impiden reconocer que las ideas surgidas dentro de estas relaciones, tendencialmente justificaran la situación objetiva de la cual son producto, al no referirse a ella o hacerlo justificadoramente.
Solo las ideas que surgen de procesos de lucha contra la explotación y trascienden lo aparencial y los hechos empíricos, asumiendo los fenómenos abstractos desde sus condiciones objetivas de existencia y desde su historicidad, servirán para comprender la esencia de los fenómenos y poder transformarlos. Para quienes tenemos como objetivo la superación de las relaciones sociales fundamentadas en la lógica capitalista, es imprescindible que el pensamiento esté relacionado con una práctica de lucha y comprenda las condiciones que generan la explotación para poder superarla.
Lo anterior implica que en la construcción del Socialismo desde una perspectiva no empírico-discursiva, sino más bien desde una perspectiva científica, se hace imprescindible reconocer la relación existente entre las ideas y las condiciones materiales de vida, y que esto oriente la adscripción a sistemas de ideas, concepciones y/o teorías como guías para la acción.
En el socialismo científico la teoría tiene validez si sirve para orientar la acción y la acción es transformadora, es revolucionaria. De allí la categoría práctica revolucionaria. Las ideas, las teorías no son neutras y ellas se corresponden con condiciones históricas concretas y con intereses de clase.
La pedagogía, como ciencia que estudia los procesos educativos ha pretendido presentarse como un pensamiento neutral, autónomo del proceso social del cual es consecuencia. Los sectores sociales que pretenden construir un discurso descriptivo o fenomenológico sobre los procesos educativos han rehuido a reconocer en sus pedagogías la reproducción de las culturas y valores de las clases sociales hegemónicas.
La pedagogía se ha presentado como un discurso centrado en un ámbito académico de profesionales de la educación sin referirse a las condiciones materiales de las sociedades que justifican. Utilizando está lógica de neutralidad y asepsia científica positivista, las elites académicas pedagógicas y buena parte de su izquierda, pretenden asumir como validas para la construcción del socialismo científico cualquier perspectiva teórica categorial en la esfera de la educación y la pedagogía.
La pedagogía burguesa se caracteriza por desarrollar una lógica a histórica, donde los fenómenos educativos son comprendidos estáticamente. Es un pensamiento unilateral que justifica la opresión de clases,  vendiendo una idea según la cual la explotación de la que son objeto los trabajadores se supera accediendo a la educación y negándose ellos mismos. La pedagogía burguesa preconiza que las clases sociales explotadas no pueden dirigirse y que para dirigirse deben negarse a sí mismas.
Emilio Durkeim establece una definición que fundamenta el desarrollo de una concepción burguesa que en su momento sirvió a la comprensión positivista del fenómeno educativo y a la pedagogía desde los intereses de la burguesía, según Durkheim la educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre aquellas que aún no están maduras para la vida social. Tiene por objeto suscitar y desarrollar en el niño cierto número de estados físicos, intelectuales y morales que exigen de él, la sociedad política en su conjunto y el medio especial al que está particularmente destinado (Durkheim, p. 72)
Esta definición establece el objeto de estudio de una ciencia pedagógica que no da cuentas de las condiciones históricas en la cual se desarrolla. Solo desde la perspectiva que otorga la lógica de la lucha de clases y la perspectiva histórica y social que da el marxismo se puede resolver el problema de la relación del pensamiento pedagógico con las condiciones materiales de las que surge.
Carlos Marx en el Manifiesto Comunista reclama a la burguesía ¿No está también vuestra educación determinada por la sociedad, por las condiciones sociales en que educáis a vuestros hijos, por la intervención directa o indirecta de la sociedad a través de la escuela,…? (Marx y Engels.1976, p. 126) Estableciendo de esta manera lo que Durkeim obvió; el sentido histórico – social y de clase de los procesos sociales y específicamente de la educación. Otorgándole a la educación el papel de preservador de la cultura y de los valores de la clase social que hegemoniza a la sociedad. Es precisamente este sentido histórico lo que permite darle sentido a la lucha por superar las condiciones de explotación que nos impone el capitalismo.
Más tarde en la Ideología Alemana, el mismo Marx reconoce que las ideas son producidas por los hombres y no al contrario, estableciendo que en toda ideología, los hombres y sus relaciones aparecen invertidos como en la cámara oscura... (Marx y Engels, 1979, p.25). Cuando hablamos de educación como proceso social históricamente determinado y de pedagogía como la ciencia que estudia ese proceso, debemos entonces comprender que no se parte de los que los hombres dicen, se representan o se imaginan…se parte del hombre que realmente actúa y arrancando su proceso de vida real, se expone también el desarrollo de los reflejos ideológicos y de los ecos de este proceso de vida. (Marx y Engels, op cit., p.26)
Significa lo anterior, que a la hora de identificar una teoría que oriente la práctica para construir el socialismo científico es necesario identificar los intereses de clase a los cuales se adscriben las teorías. La teoría que puede orientar la práctica revolucionaria no es neutra, no puede ser escogida pragmáticamente. Es necesario transcender lo que las pedagogías, que se nos ha legado el sistema académico del capitalismo dependiente, dicen de si mismas y establecer las condiciones históricas con las cuales surgieron, y los intereses de clase a los cuales se adscriben.
Tampoco esto es un problema de modas, ni de costumbres académicas. El establecimiento de la pedagogía está en intima correspondencia con el rumbo que tome la sociedad y la clase social que la dirige.
En Venezuela hemos asumido la construcción del socialismo desde una perspectiva científica. Entonces deberíamos establecer con claridad los intereses de la clase trabajadora, su cultura y sus valores y reconocer la teoría pedagógica que se corresponde con esos intereses.
¿Es posible que teorías pedagógicas que sirvieron para el capitalismo dependiente rentista del petróleo, sirvan para la construcción del socialismo desde una perspectiva científica? Evidentemente no.
4.- Las pedagogías burguesas están invalidadas para orientar la práctica de construcción del socialismo científico.
La pedagogía burguesa surge en momentos históricos donde prevalecen las relaciones de producción capitalistas y sus aportaciones son utilizadas para orientar el desarrollo de los aparatos educativos de esas sociedades. Larroyo en su Historia General de la Pedagogía (1959) establece elementos que permiten identificar el surgimiento de las pedagogías del capitalismo con la aparición del Humanismo. Larroyo indica que su fundamento fue filosófico.
Esta pedagogía filosófica se corresponde con los intereses de la etapa mercantilista del capitalismo y tiene a Comenio y sus elaboraciones teóricas a su principal exponente. De esta etapa deben rescatarse dos experiencias importantes en el desarrollo de sistemas educativos; el primero, es el sistema educativo desarrollado por la Compañía de Jesús a partir de 1541, el cual no está inscrito en los intereses de la burguesía, por el contrario, se diseño y desarrolló para salvaguardar los valores católicos y de la aristocracia feudal, pero su experiencia fue un ejemplo del que se apropió la burguesía para defender y difundir su cultura y sus valores. El segundo es el sistema de escuelas para pobres extendido en Inglaterra por la Sociedad de apoyo y aliento de las escuelas dominicales de los diferentes condados de Inglaterra dirigido por Robert Raikes de Glouscester desde 1785, el cual es propiamente dicho un sistema educativo orientado a promover los valores de la burguesía entre las clases pobres y trabajadoras (Boyd y King. 1977) En esta etapa se funda el objetivo de la burguesía para los sistemas educativos, y se establece la función de la escuela para esta forma de organización de la sociedad; domesticar a los hijos de la clase trabajadora y prepararlos culturalmente para la explotación.
El desarrollo del capitalismo en su fase industrialista y el posterior advenimiento del imperialismo, obligó a la burguesía a producir teorías que le permitieran comprender los procesos sociales desde perspectivas donde se superara el discurso filosófico - especulativo y se introdujeran concepciones científicas para la comprensión de los fenómenos sociales.
El desarrollo de la lucha de clases hizo necesario que surgiera el positivismo como una herramienta burguesa para la comprensión de los fenómenos de la sociedad y poder mantener su poder, pero de igual forma permitió que de la maduración de la conciencia de la clase trabajadora diera como resultado el marxismo.
El desarrollo ampliado del capitalismo en su fase imperialista creó las condiciones que permitieron el surgimiento de nuevas ciencias y que la filosofía superase el Empirismo que fundamentó el desarrollo y consolidación de la burguesía mercantil y posteriormente industrial.
Surgió la psicología como ciencia y apareció la concepción pragmática dentro de la filosofía, primero con Pierce y luego consolidada por Williams James a partir de 1870. Si el empirismo permitió al capital británico consolidar un imperio que hegemonizó el mundo entre los siglos XVI hasta mediados del XIX, el pragmatismo ha sido el fundamento epistémico del imperio norteamericano desde su aparición hasta nuestros días.
El desarrollo ampliado que impuso el capitalismo imperialista a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX, impidió que la escuela y la universidad fundamentada en una pedagogía filosófico – especulativa no pudiese seguir teniendo justificación histórica. Surgió así el gran movimiento anti escolástico de la Escuela Nueva. Un movimiento profundamente reformador pero que se desarrolló fundamentalmente desde las perspectivas del pragmatismo funcionalista norteamericano desarrollado por John Dewey  en relación con los intereses del sistema social de ese país.
La pedagogía burguesa ha tenido en los avances y desarrollos conseguidos en Norteamérica sus principales aportes durante el siglo XX, evidentemente no se puede pasar por alto los aportes hechos desde Europa, por importantes movimientos pedagógicos, sin embargo, existe una correspondencia entre la hegemonía del capital norteamericano y los impulsos tenidos por los movimientos pedagógicos de esa parte del planeta. Quizás la paz que conoció el territorio del norte en contraposición con las constantes guerras que se desarrollaron en Europa, haya podido incidir en esto. En todo caso, son tres los movimientos pedagógicos que tuvieron gran influencia en los desarrollos pedagógicos de América Latina y específicamente en Venezuela. El pragmatismo funcionalista de John Dewey, el humanismo norteamericano (fundado por Maslow, desarrollado por Miller y consolidado por Rogers) y el constructivismo.
El pragmatismo funcionalista llegó a Venezuela en las primeras décadas del siglo XX (Figueroa y Padrino, 2008) de la mano de la socialdemocracia venezolana que propugnaba por democratizar el país y superar el régimen gomecista, junto a la necesidad de modernizar la sociedad y adecuar sus estructuras a las relaciones entre nuestro país y las trasnacionales del petróleo norteamericanas. En ese momento no se había desarrollado una teoría pedagógica correspondiente con el socialismo científico. El marxismo, sometido a los avatares de la lucha de clase, se desarrollaba con mayor impulso a partir del triunfo de los bolcheviques y la fundación de la URSS y no es sino hasta 1922 cuando el genio de Lev Semionovich Vigotski comienza a sistematizar una psicología desde la lógica del materialismo dialéctico.
John Dewey organiza los elementos teóricos de un movimiento pedagógico norteamericano, el cual se fundamenta en una perspectiva progresista del proceso social. Es a este movimiento pedagógico a quien le corresponde la difusión de lo que posteriormente se conocerá como el fixismo educativo, el cual le otorga a la educación la función de reparar y democratizando las imperfecciones de la sociedad. De esta forma, se constituye una perspectiva pedagógica, con pretensiones científicas, que articulará todo el pensamiento reformista y socialdemócrata latinoamericano. Lo anterior se convertirá en una de los elementos ideológicos (en el sentido marxista de falsa conciencia de la realidad), según el cual, si existen elementos de insatisfacción en la forma como está organizada la sociedad, la educación se encargaría de resolverlo. Esto se plantea  ocultando el hecho de que un fenómeno derivado de la propia organización de la sociedad no puede espontáneamente resolver los problemas de los cuales es parte constituyente.  Los problemas de la sociedad capitalista se resuelven con revolución socialista.
Incorpora el pragmatismo funcionalista norteamericano la lógica del espontaneismo del proceso de aprendizaje.  Según esta lógica los aprendizajes deben estar relacionados con la actividad cotidiana, con la actividad de la comunidad y con la actividad de la familia. Desde lo cotidiano surge lo científico, en correspondencia con la lógica general del capitalismo y sus valores; la espontaneidad de los procesos, el liberalismo y el individualismo.
Estos planteamientos tuvieron tanta difusión entre los sectores progresistas del mundo y particularmente en los latinoamericanos, que ocuparon vastos sectores que luchaban por reivindicaciones sociales en América Latina, articulando una corriente histórica entre el humanismo norteamericano de Rogers (conocido como pedagogía no directiva, asumido ampliamente por la izquierda pedagógica norteamericana y latinoamericana) y la pedagogía liberadora eje del movimiento pedagógico de izquierda latinoamericano.
De la categoría interés, como centro de la actividad pedagógica pragmática de Dewey, se pasa a la categoría necesidad del humanismo de Rogers. Ambas categorías; interés y necesidad son eminentemente subjetivas y complementarias. La primera muy democrática, la segunda muy económica y correspondiente con las necesidades de expansión del aparato industrial norteamericano y las necesidades de consumo de su mercado producto de los resultados de la II Guerra Mundial. Por otra parte, estos planteamientos fueron especialmente atractivos a los sectores de izquierda, dispuestos a validar su resistencia frente a los valores y costumbres burguesas utilizando las propias categorías pseudo - científicas de la pedagogía burguesa.
En la década de los 80' el neoliberalismo impuso a América Latina un conjunto de medidas económicas y políticas que pretendían adecuar las estructuras de estas sociedades a las nuevas condiciones de explotación y dependencia. El conjunto de medidas en el ámbito de la educación estuvieron fundamentadas en concepciones que son conocidas como constructivismo, el mismo se desarrolla según dos ideas; la primera, el individuo es una construcción propia que se va produciendo día a día como resultado de la interacción de los factores cognitivos y afectivo. La segunda, el conocimiento es una construcción del ser humano (Carretero, 1993. p. 21).
El constructivismo pretende convertirse en una teoría pedagógica como resultado del esfuerzo integrador de diversas perspectivas psicológicas y pedagógicas, es un excelente eclecticismo que une desde el cognitivismo de Piaget hasta los planteamientos tergiversados de Vigotski, pasando por la incorporación de elementos de Ausubel y Bruner.
En el caso de la incorporación de los planteamientos de Vigotski, es común el paso desapercibido que se hace acerca de que el autor marxista nunca creyó que el individuo fuese una construcción propia ni que el conocimiento fuese una construcción del ser humano, ya que el mismo al ser marxista era contrario a tal afirmación. Quizás lo que permitió esta tergiversación fue, el desconocimiento de la obra de Vigotski o el acceso a sus planteamientos por traducciones tergiversadas de universidades norteamericanas. Este es el caso de lo hecho por John-Steiner y Ellen Souberman de la Universidad de Nuevo México y Michel Cole y Silvia Scribner de la Universidad de Rockefeller al traducir las obras de Vigotski, específicamente El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. En dicha traducción los precitados académicos indican en el prólogo a la edición norteamericana: "… nos hemos permitido importantes libertades. El lector no hallará en la presente obra una traducción literal de Vigotski, sino más bien nuestra propia traducción adaptada de Vigotski, omitiendo el material que, a nuestro juicio parecía redundante y añadiendo aquel otro que contribuía a clarificar ciertos puntos" (Vigotski, 2000. p. 12) en todo caso, si el conocimiento es una construcción del ser humano, entonces vale el conocimiento que los latifundistas tengan acerca del latifundio y vale el conocimiento que los trabajadores explotados por los latifundistas tengan acerca de su explotación. ¿Cómo se justifica la lucha contra el latifundio dentro de estos parámetros? ¿Cómo construimos socialismo desde esta perspectiva?
5.- Claves teórico - conceptuales para una pedagogía desde la clase trabajadora.
La pedagogía burguesa es unilateral, es subjetiva o racionalista. Es reformista o profundamente reaccionaria. No establece la relación entre las condiciones materiales de la sociedad con la cual se corresponde y pretende presentarse como académica por su pretendida neutralidad. Pretende que la sociedad capitalista es posible democratizarla con la acción de la escuela. Establece que el maestro es un profesional de la pedagogía y que su acción sin ser política tiene como ámbitos de acción la trilogía; escuela, comunidad y familia. Utiliza al trabajo como un argumento pedagógico. Necesitamos una pedagogía que nos permita superar estos planteamientos.
Necesitamos una pedagogía que permita articular los procesos de concreción de relaciones sociales emancipadas de la explotación del capital con los procesos de la escuela y la universidad. Necesitamos una pedagogía que acune la cultura generada en los espacios que emergen como socialistas. Desde los espacios de incipiente surgimiento de trabajo emancipado en las empresas de producción social recuperadas por el pueblo, su clase trabajadora y su gobierno bolivariano. Necesitamos que los espacios de organización social como los consejos comunales, sistematicen su práctica organizativa y hagan consciente las formas de organización y relación fundadas en solidaridad y cooperación.
Necesitamos que la escuela y la universidad se orienten a preservar estas formas culturales y los valores que encierran  y que los difundan. Una pedagogía que explique y oriente que la sociedad capitalista solo se democratiza con revolución socialista.
Para eso necesitamos comprender sistemáticamente el marxismo como fundamento del socialismo científico. Comprender la lógica que nos entrega y concretarlo en un discurso pedagógico. Asimilar los postulados de la teoría socio histórico cultural así como  los aportes por Simón Rodríguez y producir una síntesis histórica que exprese en una teoría pedagógica nuestras aspiraciones como pueblo, sin tener que utilizar las ideas que antes eran utilizadas para explotarnos.
Necesitamos de una escuela que permita el acceso de nuestros niños y niñas a la ciencia y la tecnología. Que un niño o niña al salir de una escuela sepa de operaciones aritméticas y que sepa escribir y leer, que ese niño sea por lo anterior un ciudadano consciente de su condición de pueblo, que se sienta orgulloso de ser hijo de pueblo humilde y que diga con orgullo no quiero ser burgués. Para eso necesitamos de una pedagogía para el socialismo científico. Una pedagogía que oriente la práctica del magisterio y que este comprenda que los conocimientos científicos, al contrario de lo que pregonan las pedagogías burguesas no surge espontáneamente de los conceptos cotidianos. Que el magisterio comprenda que por eso debe ser un sector de vanguardia y orientar la asimilación de las abstracciones que permitirán que nuestro pueblo acceda al conocimiento científico que lo emancipe y no lo esclavice.
Una pedagogía que entienda que el conocimiento es una actividad sensorial humana y tiene como su base la actividad objetiva de la humanidad (Marx, Tesis sobre Feuerbach.1976 ) y que el pensamiento humano y su relación con la verdad es un problema práctico debido a que el conocimiento debe servir para guiar la práctica transformadora.
Una pedagogía que permita entender que para producir transformaciones lo primero que hay que hacer es comprender la base terrenal en su contradicción y revolucionar esa base en la práctica eliminando la contradicción (Marx, idem).
Para lograr lo anterior, es necesario que la clase trabajadora venezolana siga desarrollando procesos para tener el poder y que las decisiones que se tomen en el plano de la base material y en plano de la educación y la pedagogía no estén guiadas por las dudas de la pequeña burguesía sino por las certezas de los trabajadores.
6.- Bibliografía.
1.- Boyd, William y King, Edmund (1977) Historia de la Educación. Editorial Huemul. Argentina.
2.- Carretero, Mario (1993) Constructivismo y Educación. Aique. Argentina.
3.- De Azevedo, Fernando (1942) Sociología de la Educación. Fondo de Cultura Económica. México.
4.- Colectivo de autores Universidad de la Habana (1999) Tendencias Pedagógicas Contemporáneas. La Habana. Cuba.
Durkeim, Emilio (1989) Educación y Sociología. Editorial Colofón. México.
5.- García, Gaspar (1977) La concepción marxista sobre la escuela y la educación. Editorial Grijalbo. México.
6.- Larroyo, Francisco (1959) Historia General de la Pedagogía. Editorial Porrúa. México.
7.- Leontiev, A.N. (1973) El hombre y la cultura. Editorial Grijalbo. México.
8.- Manacorda, M.A. (1969) Marx y la Pedagogía moderna. Oikus-tau. Barcelona. España.
9.- Marx, Carlos y Engels, Federico (1979) La Ideología Alemana. Editora Política. La Habana.
.- (1976) Obras Escogidas. Editorial Progreso. Moscú.
10.- Prieto, Luis y Padrino Luis (2008) La Escuela Nueva en Venezuela. Fundación Editorial El Perro y la Rana. Caracas. Venezuela.
11.- Rodríguez, Simón (1999) Obras Completas. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas. Venezuela.
12.- Vasconi, T.A. (s/f) Contra la escuela. Cuadernos de Educación. s/c.
13.- Vigotski, Lev S. (2000) El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica. Barcelona. España.
.- (1982) Pensamiento y Lenguaje. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. Cuba.


__._,_.___
Actividad reciente:
.

__,_._,___

Leer más...